Mujeres, las más afectadas por el cambio climático

En la actualidad, el cambio climático es una de las mayores amenazas para la humanidad cuyos efectos negativos se han evidenciado en distintas partes del mundo. El Perú es un país altamente vulnerable al cambio climático, debido a que sus actividades productivas, ecosistemas y poblaciones dependen en gran manera de las variables climáticas.

En efecto, Lima es una de las ciudades que serán más afectadas por el cambio climático no sólo porque concentra casi la tercera parte de la población del país, sino por el crecimiento urbano informal colocado en zonas de laderas de ríos y sobre terrenos desérticos. Es así que muchos asentamientos humanos son muy vulnerables a efectos de lluvias, inundaciones y actividades sísmicas.

Esta situación se agrava si se toma en cuenta que en los distritos de Lima Sur (San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo y Villa El Salvador) tienen los siguientes problemas: limitaciones en el acceso a servicios básicos (casi un 20% no tiene acceso al agua potable); almacenamiento inadecuado del agua; elevación de las temperaturas; ineficiencia en la recolección de residuos sólidos; escasez de áreas verdes por habitante (en Villa María del Triunfo es apenas 1,2 m2/h cuando lo recomendado por OMS es de 8 m2/h); elevado nivel de contaminación del aire (en Villa el Salvador se llegó a  8,3  toneladas/Km2/mes  de  polvo  atmosférico  sedimentable cuando la OMS indica que el tope debería ser de 5t/km2/mes);  y a esta realidad se suma, la escasa  información  de  la  población  sobre  el  cambio  climático  y  sus  efectos.

Ahora bien, aunque es cierto que el cambio climático afecta a todas las personas, es indudable que su impacto es diferenciado dependiendo de factores económicos, sociales, culturales, políticos, etc. Por la desigualdad de género existente, las mujeres en nuestro país son las más vulnerables a dichos efectos. Es decir, los roles de género que asumen hombres y mujeres desempeñan un papel importante en el aumento del riesgo y exposición de las mujeres ante los efectos directos e indirectos del cambio climático. Si bien en los últimos años, se han dado avances importantes respecto a la disminución de las brechas de género. Aún se mantienen altos niveles de desigualdad y exclusión (INEI – Brechas de género 2017: Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres):

  • El 31,5% de las mujeres de 14 y más años de edad no tienen ingresos propios, siendo ésta proporción casi 2,6 veces más que los hombres (12,0%).Mientras que en el área rural el 46,9% de mujeres no tienen ingresos propios, a comparación de los hombres que representa el 12,7%.
  • Respecto al analfabetismo, éste afecta al 9,0% de las peruanas de 15 y más años de edad, cifra superior tres veces más que la de los hombres (2,9%).
  • En el trabajo, las mujeres peruanas trabajan 9 horas con 15 minutos más que los hombres. En promedio, las mujeres dedican mucho más tiempo que los hombres al trabajo doméstico, así, mientras  los hombres dedican 15 horas con 54 minutos a la semana a actividades no remuneradas, las mujeres destinan 39 horas con 28 minutos.
  • En los gobiernos locales, la participación de las mujeres se mantiene baja. Entre 2015 y 2018, el promedio nacional mostró una leve disminución del 3,8% al 2,8%.Bajo este indicador se evidencia que en el país no existe una masa crítica de mujeres en los cargos más altos del poder local.

Lamentablemente, a pesar que la experiencia indica que las mujeres se ven más afectadas por los efectos del cambio climático debido a que asumen  el  cuidado  de  sus  familiares  afectados  en  su  salud o  porque en  condiciones  de  desastres  se encargan principalmente de atender los temas de alimentación y salud, ninguno  de  los  planes  de trabajo municipales  considera  la  atención  de  estos  problemas. No existe una atención  diferenciada sobre   las  condiciones  de  riesgo  y  sus  efectos  en  hombres  y  mujeres.

De esta manera, aunque las Agendas Locales y los instrumentos de gestión del desarrollo local distrital en Lima sur (Planes de Desarrollo Locales,  Planes  de  Igualdad  de  Género,  procesos  de  presupuesto  participativo,  planes  operativos  anuales municipales, etc.), incorporan parcialmente la estrategia del cambio climático y medidas para su atención, estas no cuentan con un enfoque de género que  aborden las necesidades específicas y/o estratégicas de las mujeres.

 La campaña “Actuemos frente al cambio climático” propone incidir en el reconocimiento de los derechos ambientales de las mujeres, así como en la formulación de propuestas e incidencia ante las autoridades municipales para la incorporación del enfoque de género en los planes de trabajo municipal.

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