Productividad ambiental en la industria minera

Por: Max Schwarz

En el Perú la minería es sin duda una de las actividades que mejor puede aprovechar su condición operacional relativa para obtener ventajas competitivas a través de la mejora en su productividad operacional y ambiental con el uso planificado y racional de agua energía y materiales. La productividad ambiental comparada puede lograr ahorros en el costo de operación por tonelada de hasta un 25% incrementando la rentabilidad y la competitividad de la operación minera con la sola implementación de programas ambientales vinculados a la estrategia productiva de las operaciones mineras. La experiencia de aplicación de programas similares en minas locales como parte de sus programas de excelencia operacional han permitido lograr ahorros significativos en el costo por tonelada con un consecuente incremento de la productividad, reduciendo el riesgo operacional y ambiental a la vez de logrando mejorar los márgenes de la mina con beneficios ambientales medibles en los programas financieros que se convierten en activos ambientales sujetos de financiamiento y hasta obtención de bonos que permiten hacer rentable social y ambientalmente cualquier inversión en materia de medio ambiente vinculada al agua, energía o los materiales.

El efecto de mejora en la productividad respecto al agua puede iniciarse con el diseño para garantizar la inclusión de modernas especificaciones de operación que puedan usar la menor cantidad posible de agua desde su diseño original (esto supone insertar este factor en los criterios de diseño antes de la planificación y procura de los equipos e instalaciones que van a operarse en la mina). El resultado puede lograr una reducción significativa en el uso operacional del agua para todo el ciclo de vida de la mina. Luego durante la operación los programas de gestión del agua permiten ahorros gestionables de volúmenes de agua por tonelada de fino producido en forma agregada con los rendimientos operacionales que puede brindar la extracción en mina combinada con el beneficio en la planta de procesamiento en términos de m3agua/TM que se ahorran y que pueden representar ahorros de hasta un 40% en el costo del agua y hasta un 35% en el volumen que puede ser perfectamente reciclado en la operación. En forma complementaria durante el cierre este proceso permite incluir criterios en el diseño para reutilizar parte de las instalaciones para almacenar agua con lo cual esa parte de la mina se convierte en un auténtico activo ambiental que puede activarse al momento del cierre de la unidad minera con grandes beneficios para la comunidad y las partes interesadas. En este caso, el incremento de productividad (IP) quedaría expresado con la variación de productividades en TM fino/m3agua antes y después de la aplicación de los programas de gestión del agua.

En el caso de la energía, los trazos originales de alimentación eléctrica que alimentan las casas de fuerza de la mina pueden quedar como un activo ambiental para el Cierre de Mina que puede como activo abastecer a comunidades cercanas en los alrededores y durante la operación puede lograrse importantes ahorros en términos de energía consumida por cada tonelada producida (Kw-h/TM) por medio de la implementación de apropiados programas de gestión de la energía que puedan concentrase en eliminar la corriente reactiva que no tiene utilidad, sincronizar los circuitos para organizar el encendido y apagado de los procesos de manera que no se generen picos que consumen energía e incrementan innecesariamente los costos, evitar las pérdidas de energía durante la distribución y en las tomas, así como, minimizar el uso de grupos electrógenos destinándolos casi exclusivamente a las indeseables condiciones de emergencia que pudieran surgir, para concentrase en una alimentación eléctrica sana, robusta, segura y ambientalmente sustentable que puede lograr ahorros de hasta un 15% en los costos regulares de energía para beneficio de la operación minera permitiendo excesos de caja que pueden compartirse con las comunidades en función al cumplimiento de programas vinculados compartidos. En este caso, el incremento de productividad (IP) quedaría expresado con la variación de productividades en TM fino/Kw-h antes y después de la aplicación de los programas de gestión de la energía.

Si hablamos de materiales, la productividad ambiental puede calcularse como el producto logrado por cada tonelada de materiales o insumos que se consumen en mina, con lo cual se pueden desagregar e implementar programas efectivos de gestión para racionalizar el uso de recursos materiales, insumos y consumibles vinculados a métricas de referencia en la producción que se destina al mercado con lo cual se logra implementar programas de cadena de custodia, distribución de instalaciones, rediseño de flujos, redosificación de mezclas y eliminación de desperdicios con mira a lograr importantes ahorros en el consumo de materiales. Este proceso permite lograr ahorros de hasta un 35% en los costos y entre 20 y 25% en los volúmenes de materiales gestionados de forma tal que puede ser perfectamente acelerado como programa en la medida que logre hacerse convenios de alianza con los proveedores para convertirlos en socios de gestión y compartir con ellos en forma proporcional los incrementos de productividad que puedan lograrse, con lo cual, los contratistas pueden mejorar sus eficiencias de manera notable con incentivos de corto y mediano plazo que mejoran la condición operativa de las operaciones e incrementan la rentabilidad ambiental de la unidad minera. En este caso, el incremento de productividad (IP) quedaría expresado con la variación de productividades en TM Fino/TM material como recurso utilizado antes y después de la aplicación de los programas de gestión de materiales que puedan implementarse como parte de la gestión de la mina.

Finalmente,  en la medida que la mina pueda ser ciclada, es decir, que pueda determinarse y gestionarse su ciclo de operaciones en tiempos y costos de proceso para determinar aquellos procesos clave que requieren mayor atención por parte de la gerencia y eliminar o reducir el impacto de los innecesarios cuellos de botella que suelen presentarse, podremos concentrarnos en la gestión de los programas ambientales como parte integral de los programas regulares de operaciones mineras para obtener importantes beneficios de la gestión que se traducen en la práctica en un menor consumo relativo de agua, energía y materiales que genera un incremento tangible de la productividad (y por tanto de la rentabilidad y de la competitividad relativa de la unidad minera), un importante ahorro en el consumo de recursos, una lógica reducción de la tasa de residuos y un mayor beneficio ambiental para toda la operación y la sociedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Facebook
LinkedIn
YouTube
Email