Cuatro consecuencias del fin de la sobreoferta eléctrica en el Perú

 El fin de la sobreoferta de energía eléctrica en el Perú proyectada para el 2022, según la Sociedad Peruana de Energías Renovables (SPR), amenaza en convertirse en una crisis que afectaría a todos los peruanos, ya que para cubrir la demanda eléctrica se utilizarán fuentes energéticas caras y contaminantes. “La constante confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo no sólo ha agravado la palpable desaceleración económica, también ha ralentizado la toma de decisiones en el ámbito energético que evitarían esta potencial crisis”, declara Franklin Acevedo, gerente general de la Sociedad Peruana de Energías Renovables.

 

De acuerdo a Franklin Acevedo, nos encontramos en la cuenta regresiva para que las autoridades competentes tomen las acciones pertinentes para que prevengan las consecuencias del término de la sobreoferta eléctrica, tales como:

 

  • El alza de las tarifas eléctricas de hasta 700%, porque se quemará diésel y otras fuentes energéticas contaminantes y finitas cuyos costos son muy altos. Esta alza se prolongaría mientras no se sumen a la matriz energética proyectos que utilicen energías renovables no convencionales (ERNC) como la solar, eólica, geotérmica, biomasa, etc. que son muy eficientes y baratas.

 

  • Caída en el ranking de competitividad mundial que se traduce en menores inversiones, menor generación de empleo, menor crecimiento económico y menor reducción o incremento de la pobreza. Una energía más cara aleja a los inversionistas.

 

  • Agravar el centralismo energético, hoy el 80% de la electricidad que consume el Perú se produce en el centro del país, al no establecer las condiciones para que se desarrollen diversos proyectos de ERNC localizados en el norte, sur y oriente del país, se pone una barrera alta al desarrollo económico y descentralización de regiones como Arequipa, La Libertad y Loreto.

 

  • Incumplimiento de compromisos internacionales, nuestro país se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en 30% para el 2030 como signatario del Acuerdo de París, esta crisis sería un duro golpe para cumplir esta meta y mellaría nuestra imagen internacional como un país confiable.

 

“La solución más factible y eficiente es impulsar los proyectos de energías renovables no convencionales otorgándoles las mismas condiciones legales de competencia que ya poseen las termoeléctricas e hidroeléctricas. Además, es apremiante convocar la quinta licitación de ERNC para incluir el potencial geotérmico del sur del país y desarrollar proyectos que descentralizarán la generación eléctrica, abaratarán las tarifas e impulsarán el desarrollo de las regiones del Perú”, señala Franklin Acevedo.

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