Ecosistemas de Innovación en Perú

La deuda pendiente para el crecimiento y la sostenibilidad

Hace algunos días en una tertulia informal con colegas de la Universidad de Barcelona, conversábamos sobre las implicancias de las nuevas tecnologías, los nuevos materiales, la robótica y lo impredecible de sus efectos en la economía y el entorno laboral, en especial en América Latina.

Sabíamos que, si queremos mantenernos competitivos en el futuro cercano, no podemos basarnos únicamente en una producción masiva o seguir siendo exportadores de materia prima. Debemos buscar constantemente nuevas soluciones y sistemas que incorporen innovación disruptiva, investigación continua y desarrollo de nuevas tecnologías. Pero todo ello, orientado a la incubación de nuevos emprendimientos que desemboquen en crecimiento económico

Lo que hoy conocemos como la cuarta revolución industrial requiere un ecosistema de innovación que promueva el desarrollo de nuevas dinámicas. Poco de lo que conocemos hoy será útil en un futuro cercano. Vamos a necesitar clusters de alta tecnología donde el sector corporativo, los I Lab y Think Tanks; así como los espacios de I+D de las universidades y el sector público se complementen y refuercen mutuamente en búsqueda de una constante superación y nuevas rutas hacia destinos aun inimaginables.

Pero todo ello solo será posible en entornos sociales y políticos dinámicos pero colaborativos. La propuesta de Sillicon Valley funcionó con el liderazgo de Stanford University, fundamentalmente, porque el entorno político institucional lo dinamizó. ¿Están nuestras naciones latinoamericanas diseñadas para ello? ¿Podemos efectuar prácticas que se orienten a la colaboración e interdependencia? ¿Cuánto se requiere de paz social y política responsable para esta promoción y desarrollo de la innovación?

La Industria 4.0 nos llevará a un nuevo mundo para la generación de aplicaciones de informática y telecomunicaciones, al uso de nuevos materiales y mayores eficiencias y, por sobre todo, a un nuevo entorno laboral. Será imprescindible mayor creatividad y flexibilidad, para adecuarnos a los incesantes cambios que son cada vez más vertiginosos. Sin embargo, también existirá mayor exigencia en términos de formación y capacitación continua. El desaprendizaje será una obligación.

¿Hay espacio en nuestros países para esta nueva revolución? ¿Cómo debemos prepararnos? ¿Qué deben hacer nuestros gobiernos, el sector corporativo y la academia para mencionar solo algunos actores institucionales? ¿Quién debe llevar la batuta?

Creemos que, por un lado, los gremios empresariales tienen una responsabilidad importante debido a la búsqueda de productividad y competitividad de sus agremiados y por el lado de la ciudadanía, el gobierno es aquel que debe liderar una propuesta que muestre el camino a seguir. ¿Cuánto de esto se ha avanzado? ¿Qué se ha hecho a propósito de ello? ¿Cómo reflexiona la academia latinoamericana estos aspectos? Chile (Parque Científico y Tecnológico promovido por la Universidad de Concepción) , México (Jalisco como el Sillicon Valley mexicano), Argentina (Plan 111 mil) y Brasil (Plano Innova Empresa) han avanzado sensiblemente en ello con importantes resultados. ¿Qué hay de Perú, Ecuador o Bolivia?

El ecosistema de innovación y creatividad apela a sociedades sanas y colaborativas que buscan el bien común sobre todas las cosas. Es cierto que el gobierno debe llevar la batuta creando entornos saludables, fortaleciendo la institucionalidad y combatiendo el destrabe burocrático. Sin embargo, esta búsqueda no exime de responsabilidad al sector corporativo que se orienta fundamentalmente a su propio desarrollo, con total legitimidad, pero también

debe, en el marco de su sostenibilidad, dinamizar mayor investigación y desarrollo. Tampoco excluye a un sector académico que poco ha aportado en cuanto a innovación tenológica. Sabiendo que la cuarta revolución industrial cubre y transforma todas las actividades humanas y que ella solo puede acometerse con ecosistemas de innovación apropiados y dinámicos, urge tomar acción de inmediato. Creo que el gobierno debe sentar a estos diversos sectores en un espacio altamente especializado para no perder la oportunidad del tren de la innovación que a la fecha la lideran otras regiones. muchas veces, con menos condiciones para su gestación y desarrollo.

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