«No hay derecho. Tenemos que institucionalizar más a nuestro país»

Entrevista a Roque Benavides.

Presidente de Confiep

La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Pri­vadas (Confiep) es el gremio em­presarial que agrupa a los principales gremios corporativos de nuestro país. Dentro de sus objetivos instituciona­les está el “fortalecer la unión entre los empresarios peruanos en favor de la construcción de un orden en el que la libertad de empresa y la economía de mercado sean distintivos”.

La Confiep es el principal vocero del empresariado nacional ante el Esta­do, foros públicos y privados, y a nivel internacional. Como parte de su plan de acción se encuentra la promoción de una mayor comunicación y coordi­nación intersectorial, a fin de apoyar, respaldar y asesorar al empresario nacional.

En el marco de conocer sus planes y desafíos, entrevistamos a su presi­dente, Roque Benavides.

 ¿Cuál es el rol que ha tenido en el país la Confiep durante los últimos años? ¿Qué impulso ha generado, como el gremio corporativo más importante, a la economía del país?

 La Confiep es una institución creada hace más de 30 años, con la finalidad de ocupar un espacio que faltaba: la coordinación permanente entre los distintos gremios empresariales. Por lo tanto, la Confiep, conocido como el gremio de gremios, es el gremio cú­ pula que existe en diversas partes del mundo.

 La Confiep nace con el objetivo de defender la empresa privada, la pro­moción de la economía de mercado y, por supuesto, la generación de puestos de trabajo y la lucha contra la pobreza. Como institución tenemos objetivos muy claros y definidos.

Permítame reiterar que el objetivo claro de la Confiep es la defensa de la empresa privada y la economía de mercado. En la década de los 70 se dio la reforma agraria y se dio la estatización de una serie de empre­sas; teniendo en consideración esos errores que se cometieron en nuestro país y que afectaron tanto la economía y el desarrollo, es que se forma la Confiep, precisamente para transmi­tir las bondades de lo que es el sector privado y cómo puede contribuir al bienestar de los peruanos.

Nos has mencionado los más de 30 años que tiene Confiep. Estamos hablando aproximadamente del 88 al 2018. ¿En qué circunstancias se forma?

 Nacionalización de la banca. Esa ya fue la gota que rebalsó el vaso. Ma­nifestamos que no podemos estar desvalidos porque no se trata que los constructores vayan por su lado, in­dustriales por su lado y mineros por el suyo. Se trata de tener una institu­ción que combine y coadyuve a que todos orientemos nuestra energía hacia el mismo objetivo.

 Y en esos más de 30 años de existencia de la Confiep, ¿cuáles son los hitos más importantes que pudieras nombrar? ¿Cuáles son los resultados más concretos que ha tenido la Confiep para el impulso del emprendimiento privado y para la generación de riqueza del país?

Han sido varios momentos. A Ricardo Vega Llona, por ejemplo, le tocó ser presidente de la Confiep justamente en el intento de la estatización de la banca y jugó un rol fundamental en la defensa de la empresa privada. En ese momento se luchó contra las bar­baridades que hizo Alan García, en su primer gobierno, y que él, hoy, reconoce como errores, siendo un hombre más maduro.

Algo que yo recuerdo con gran apre­cio es cuando se firmó la paz entre Perú y Ecuador. La Confiep jugó un rol fundamental en la integración empre­sarial, porque la paz no es solamente una cuestión lírica sino también promover nuevos emprendimientos, nuevos esquemas de crecimiento económico.

Hay que rescatar la creación de “Em­presarios por la educación” durante la gestión de José Miguel Morales, lo cual realmente es un trabajo de una institución que continúa esforzán­dose. Ha aportado en la mejora de la educación, allí, en los lugares más alejados del país, contribuyendo de esta manera a cambiar la vida de las nuevas generaciones.

En la época de Ricardo Briceño, cuan­do se integró a las cámaras de comer­cio de provincias, se hizo un gran es­fuerzo porque hay que reconocer que en el Perú hay tres males fundamen­tales: la informalidad, el centralismo y la corrupción. Y el centralismo se debe combatir integrándonos con el resto del Perú. Decimos que Dios es peruano y es cierto, Dios es peruano, pero sus oficinas están en Lima y eso hay que cambiarlo.

¿Qué aportes se necesitan para cambiar esta realidad que has mencionado de informalidad, corrupción y centralismo? ¿Cómo hacerlo desde el gremio?

Mucha gente cree que los gremios estamos para hacer las cosas. Yo creo que estamos para transmitir mensajes y coordinar con todos los estamentos de la sociedad. Cuando nuestra voz es escuchada a través de medios de comunicación como el tuyo, en el fondo, estamos transmi­tiendo mensajes y lo que nosotros esperamos es contribuir, por ejem­plo, en este momento a que haya una mayor coordinación entre el Ejecuti­vo y Legislativo. Promovemos a que el Poder Judicial tenga mucha más celeridad, que haya mucho más cre­cimiento económico, que no perdamos oportunidades, que la industria nacional, que hoy está tan golpeada, salga adelante.

Yo trabajo en el sector minero, pero no soy insensible ni poco solidario a la hora que pienso que hay institu­ciones como la microempresa tex­til o de calzado que están pasando momentos difíciles. Decimos que estamos creciendo; la minería contribuye seguramente a la construcción, pero hay sectores en recesión como el textil y calzado. Muchos dirán qué le importa a Roque Benavides eso, pero claro que me interesa, porque las pequeñas y microempresas se convierten en medianas y grandes, y nosotros lo que necesitamos es tener muchas más empresas y que vayan creciendo y si nosotros no promove­mos la micro y la mediana empresa, estamos mal. Y esto me permite re­saltar que la Confiep defiende a la empresa privada tanto de la grande, la mediana y la pequeña.

¿Qué impulsos, desde la política pública, hay que hacer para poder defender los intereses de los industriales y los pequeños emprendedores, y con ello dinamizar mejor la economía de las familias de trabajadores de estos sectores?

Yo creo que hay varios aspectos. El tema de la capacitación es muy im­portante porque muchas de estas empresas están al borde de la infor­malidad. Yo creo que los servicios públicos como los servicios de salud son indispensables. El Ministerio de Salud y Essalud son áreas que a la gente le importa mucho. Más aún a la gente humilde que cuando se enferma atraviesa una crisis familiar y nosotros necesitamos ser solidarios con ellos. Como miembros del Consejo Nacional del Trabajo asistimos a las reunio­nes, ya que el presidente de la Con­fiep tiene que conversar, dialogar y llegar a consensos con las centrales sindicales. Por ejemplo, se discutió la remuneración mínima vital. Esta tiene que venir con la formalización de la economía y el aumento de la productividad. No es simplemente incrementar el sueldo mínimo. Esta acción por sí sola no contribuye con la economía. Eso hace que empresas que están hasta las narices, el agua se les pase por encima. Tenemos que es­tar alertas y contribuir a que las cosas en el Perú se hagan bien y para ello tenemos que hacer una evaluación completa.

¿Qué ha pasado en los últimos 25 años con la economía peruana? ¿Qué hemos hecho bien para que Perú sea uno de los países destacados en América Latina?

Hemos logrado tratados de libre co­mercio, nuestro primer TLC fue con Estados Unidos y fue la Confiep quien lideró ese esfuerzo. Hoy tenemos tra­tados con 55 países del mundo, nuestra economía tiene que ser cuida­da y respetada. Si perdemos grado de inversión nuevamente, eso sería un desastre. Tendríamos déficit fiscal, y creo yo que tener un Banco Central independiente es fundamental. Son las 4 grandes columnas que hemos desarrollado los peruanos en los últi­mos 25 años que sustentan el creci­miento de la economía en el país.

En el marco de la informalidad, un gran porcentaje de nuestros ciudadanos está en la informalidad. Los últimos gobiernos no han podido hacer mucho frente a esto, ¿qué se debe hacer, desde la perspectiva de Confiep para solucionar el tema de informalidad?

La reforma laboral, que es algo que nadie quiere tocar, es fundamental. El 72% del empleo en el Perú es in­formal. Entonces cuando hablamos de una ley laboral o de la remuneración mínima vital, solo estamos ha­blando de legislar solo para el 28% de los trabajadores. Nosotros -y así lo hemos transmitido a las centra­les sindicales-, creemos firmemente que hay que respetar los derechos adquiridos de los trabajadores re­presentados por todas las centrales sindicales. Pero tenemos que trabajar por ese 72% de trabajadores, ¿cómo hacemos para flexibilizar las leyes la­borales para que puedan ingresar a trabajar formalmente? No dejemos de ser solidarios, esa gente sufre por no tener un puesto formal. No pue­de ser que en el sistema de justicia el 52% de los presos en el Perú no ten­gan una sentencia. Están, para todos los efectos prácticos, en prisión pre­ventiva. Estos 2 ejemplos demuestran lo patético que es la informalidad. No hay derecho. Tenemos que institu­cionalizar más nuestro país. Tenemos que fomentar que haya más justicia, más justicia social y judicial. Nuestro Estado tiene que ser mucho más eficiente y el sector privado tiene que ser mucho más eficaz.

Hablando de uno de los sectores más sensibles, social y económicamente , ¿cómo ves el futuro del sector minero para los años que vienen?

La industria minera es una industria tomadora de precios, nosotros solo tenemos influencia en los costos. La industria minera es una industria de eficiencia, de control de costos, de es­tar en el primer cuartil de costos a ni­vel mundial, para que cuando vengan los precios altos, por supuesto nos beneficiamos, pero para que cuando vengan los desafíos de costos, quie­bren los de arriba, nosotros no.

De 1969 a 1993, en 24 años, no se desarrolló un proyecto minero en el país. Tú vas a decir que no ha habido precios altos, por supuesto que los hubo. No se desarrollaron por la fal­ta de estabilidad social, inestabilidad económica y política.

Lo que nosotros tenemos que enten­der es que la minería se desarrolla con estabilidad, como cualquier sector, pero especialmente las inversiones de largo plazo necesitan estabilidad. Y en ese sentido, el Perú a partir de Yanacocha fue un punto de quiebre, vienen más proyectos, y entre el 2004 y 2014, a lo que le llaman “la época gloriosa”, nos encontró con más producción y pudimos beneficiarnos. Nosotros necesitamos tener más vo­lumen de producción. Hoy estamos produciendo 2,5 millones de tonela­das de cobre, estamos a la mitad de Chile, que produce 5 millones. Me comparo con Chile, porque tenemos que compararnos con los exitosos. Como decía Alan García, “nuestro objetivo no tiene que ser el recordar guerras pasadas, nuestro objetivo tie­ne que ser competir para ganarle a Chile, en minería, por ejemplo”.

Yo creo que el Perú tiene un potencial enorme. Mucha gente no sabe qué significa Apurímac, “Apu” significa cerro y “Rímac” hablador. Ese cerro nos está hablando. Si analizamos la topografía y la geología de la zona de Apurímac, la cordillera viene norte – sur y voltea este – oeste y vuelve hacia Chile. ¿Qué pasó ahí? Ha habido unas fallas geológicas enormes, y ahí se ha generado mucha mineralización y hay una serie de proyectos que deben ser puestos en valor.

Apurímac ha reducido la pobreza los últimos años gracias a la minería,casi en un 20% más que el promedio nacional. A diferencia de Cajamarca, que venía bien, ha aumentado la po­breza, teniendo proyectos importantes y teniendo un cinturón de cobre, el cual, si pudiéramos poner en valor, con ese cobre le daríamos un influjo y un crecimiento enorme a Cajamarca. La minería no es lo que va a salvar únicamente al Perú, pero es una industria que descentraliza. Las minas no están en las grandes ciudades, es­tán en la punta del cerro. Esas minas junto a obras de infraestructura con­tribuyen muchísimo al desarrollo de las regiones. Imagínate un ferrocarril que conecte de sur a norte, y que se pueda sacar productos agrícolas, el desarrollo que eso significaría. Que el pan con mantequilla sea la minería, para que después vengan los potajes, que serían las otras industrias que puedan desarrollarse. La minería con­tribuye a combatir, por lo menos, uno de los males endémicos de los cuales adolece nuestro país: el centralismo.

En esos términos, de aquí para delante, ¿qué podemos decirle al Estado para que pueda ayudar a que se promueva esta dinámica minera?

El profesor Michel Porter de la Uni­versidad de Harvard habla de valor compartido y es un concepto muy apropiado. La industria en general -la minera en particular- tiene que com­partir los beneficios con la sociedad, comenzando con el impuesto, con la integración con la comunidad.

Pero nosotros, en compañía Buena­ ventura, hablamos no solo de valor compartido sino también de res­ponsabilidad compartida porque la responsabilidad social corporativa es solo una parte de la responsabilidad social, “la carne no viene sin hueso” dice el dicho. Bueno, el valor no pue­de venir sin responsabilidad y noso­tros creemos firmemente que tiene que haber una responsabilidad social compartida. Así como nosotros entra­mos a todo sitio cuando comenzamos un proyecto, esa responsabilidad tie­ne que ser compartida con el Estado, que también debe tener responsabi­lidad social… las universidades, por ejemplo. Ahora, ya muchas universi­dades tienen oficinas de responsabili­dad social y por supuesto tienen que participar con las ONG que tienen que ser transparentes con los gobier­nos regional, provincial distrital, y por supuesto con las comunidades. Las comunidades tienen que entender lo difícil que es hacer empresa en nues­tro país, y especialmente en las zonas rurales, ¿cómo enfrentar al futuro? Con responsabilidad social compar­tida y por supuesto con valor com­partido. Porque nosotros tenemos mucho por hacer, como diría Vallejo “hay hermanos tanto por hacer”, y hay tanto por hacer pero que se tiene que hacer.

Pero, ¿qué hacemos con la percepción de daño o impacto ambiental negativo?

Cuando yo visité un sitio que se lla­ma Sucre, al costado de Celendín, en Cajamarca, me encontré con un pasto verde, el más verde que vi en toda mi vida y pregunté: ¿qué pasó acá? Me dijeron que hasta 1940 eso fue una laguna y que se desaguó para generar más pastizales. Así que en Cajamarca sí se han desaguado lagunas. Así que no digamos que no se pueden des­aguar.

Por ejemplo, el impacto medioam­biental de trasladar las aguas de una laguna que puede estar justo enci­ma de un yacimiento minero a un reservorio, puede ser positivo. Por­ que la gente hoy habla de los temas medioambientales como que de to­das maneras es contaminación y no es así. Son impactos medioambienta­les que pueden ser positivos o negati­vos. Y nosotros creemos que la mine­ría puede contribuir enormemente a que existan muchos más reservorios. Cuando analizamos la costa del Perú notamos que es una costa muy mez­quina en agua y uno dice ¿y por qué hay huaicos todos los años? ¿Por qué viene el Niño y las aguas se van al mar? Uno se pregunta, ¿por qué no construir más reservorios? La minería podría contribuir muchísimo a que haya más reservorios. Creo que per­demos una oportunidad al no poner en valor nuestros recursos naturales y así poder construir obras de infraes­tructura que son indispensables.

¿Ves con fe el futuro del sector empresarial dentro del contexto social y político que tenemos?

Yo creo que todos maduramos. Yo creo que las comunidades han ma­durado y se dan cuenta que pierden oportunidad. Yo te he comentado que estaba en tu tierra hace poco y en el auditorio estaba gente de la comuni­dad de Cañaris, y les dije: Amigos yo no tengo nada que hacer con Cañaris pero no dejen de poner en valor ese proyecto Cañariaco. Aquí hay mucha pobreza y entonces la forma de solu­cionarlo es generar puestos de trabajo.

Yo estoy convencido de que tenemos muchísimo por agregar a la economía peruana. Si no hay crecimiento, no hay reducción de pobreza. Si no hay crecimiento, no hay posibilidad de educar a más gente, no hay posibili­dad de brindar un mejor servicio de salud, tenemos que seguir creciendo y eso significa poner en valor todo lo que tenemos.

El plan de Confiep de aquí en adelante, exactamente vinculado con el desarrollo nacional, ¿cómo Confiep va a articular una propuesta o contribuir a que nuestro país siga creciendo a pesar de ese proceso político que estamos viviendo en esta coyuntura?

Nosotros somos empresarios tra­bajando por el Perú. Creemos fir­memente que los micro y pequeños empresarios son fundamentales y no­sotros, desde la Confiep, los respal­damos, y trabajamos en permanente coordinación ya que contamos con una alianza con la Asociación PYME Perú.

Creemos que el mensaje de una eco­nomía de mercado de una empresa privada eficiente puede contribuir y en eso es en lo que estamos.

 

 

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