El EIA como parte de la cadena de Valor

Por: Liseth Manrique

Directora de Gema

Máster en Gestión Ambiental, Duke University

Toda empresa genera impactos sobre el ambiente. Ellas toman los recursos que obtienen de la naturaleza y los transforman mediante un proceso en un producto para luego venderlo. Las empresas de servicio también generan impactos sobre el ambiente, movilizando recursos, como en el caso de los bancos, o usando recursos,  como el agua (peluquerías), o residuos contaminantes (como en el caso de los hospitales y médicos).

Es por esta razón que el estado necesita regular el accionar de las empresas sobre los recursos naturales para asegurar que se minimicen los impactos ambientales. Para ello reconoce que las empresas impactan de diferentes maneras sobre el ambiente. Algunas poco y otras bastante. A las empresas que tienen un impacto mayor o significativo se les pide que elaboren un Estudio de Impacto Ambiental o EIA.

El EIA es una herramienta fundamental para la gestión de un proyecto con una fuerte relación con el medio ambiente es por ello que se lo pide a todo tipo de proyecto con un impacto significativo o importante sobre el ambiente. Es requerido para todo tipo de empresa y sector, desde una mina hasta un hospital.

Es importante conocer el entorno sobre el que vamos a operar y conocer bien el proyecto para poder predecir los posibles impactos ambientales y tomar las medidas necesarias para mitigarlos o compensarlos.

Sin conocer el espacio que ocupará el proyecto, la flora, la fauna y la población ¿cómo podemos estar seguros de cuáles serán los impactos de nuestro proyecto?  ¿Cómo podemos saber cuál es la percepción de la población sobre la inversión? ¿Cómo saber si voy a afectar un ecosistema frágil? ¿Cómo conocer a los que serán mis vecinos y cuáles son sus necesidades principales?

Tener un EIA de calidad es fundamental para una correcta gestión de un proyecto de inversión y elimina riesgos ambientales y mejora la relación con la comunidad dado que ella forma parte de su elaboración y revisión mediante el proceso de participación ciudadana. El poblador forma parte del equipo que recoge la información, el poblador atiende talleres y audiencias donde se puede informar y participar en el diseño del documento y del proyecto. En dichos eventos puede brindar información adicional y hacer que la empresa conozca mejor el ambiente en el que va a trabajar. Recuerdo un taller donde se exponía acerca de cierta especie de ofidio y un poblador corrigió a la bióloga diciendo que ese tipo de ofidio no existía en la zona. Esta información es valiosísima,  para elaborar el EIA. La población de esta manera hace suyo el documento al ver plasmadas en él sus contribuciones y su conocimineto. Al involucrar a los actores locales logramos iniciar una buen relación, que debe mantenerse en el largo plazo.

Los planes de manejo ambiental son fruto de todo el análisis y levantamiento de información que se realiza en el EIA, sólo así es posible realizar una evaluación exhaustiva del riesgo. No hay peligro chico, las empresas necesitan minimizar sus riesgos ya que dejar uno sin ser controlado puede poner en peligro grandes inversiones y la reputación de la empresa.

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